Arnés de uso general, 3 configuraciones seguras y los 2 errores más frecuentes


La movilización y el traslado de personas con movilidad reducida forman parte de las tareas más importantes dentro del cuidado domiciliario, la rehabilitación y las instituciones de salud. Para que estas transferencias sean seguras, cómodas y eficientes, el arnés cumple un papel central dentro del sistema elevapaciente.

El arnés es el elemento que está en contacto directo con la persona y el que determina gran parte de la estabilidad, la postura y el confort durante su uso.


Tipos de arneses más utilizados

Existen diferentes modelos de arneses diseñados para adaptarse a distintas necesidades clínicas y funcionales. Entre los más utilizados se encuentran los arneses de uso general, los arneses de baño y los arneses largos o de cuerpo completo.

arnés desplegado mostrando parte posterior

El arnés de uso general es el más versátil y el que se utiliza con mayor frecuencia. Está pensado para transferencias cotidianas entre cama, silla de ruedas, sillón o camilla. Brinda un buen soporte de espalda y piernas, ofreciendo una posición segura y confortable durante la elevación. Por su diseño, suele ser la opción más práctica para la mayoría de las situaciones diarias.

Los arneses de baño, en cambio, están diseñados para facilitar las tareas de higiene. Incorporan aberturas más amplias y materiales que permiten un secado rápido, facilitando el acceso durante el baño o el uso sanitario. Aunque son muy útiles para estas tareas, generalmente ofrecen una menor superficie de soporte, por lo que es importante evaluar adecuadamente la estabilidad y el control postural del paciente antes de utilizarlos.

Por otro lado, los arneses largos o de cuerpo completo proporcionan una mayor contención. Son especialmente útiles en personas con escaso control de tronco o cabeza, ya que incluyen soporte cefálico y una superficie de apoyo más amplia. Este tipo de arnés brinda una sensación de mayor seguridad y reduce considerablemente el riesgo de deslizamiento durante la transferencia.

Cómo colocar correctamente un arnés de uso general

Una correcta colocación del arnés es fundamental para lograr una movilización segura. En la mayoría de los casos, el procedimiento comienza con el paciente sentado en silla de ruedas.

El arnés debe colocarse por detrás de la espalda, identificando la parte externa mediante las manijas de posicionamiento. Para facilitar la colocación, suele ser útil plegar ligeramente el extremo inferior del arnés alrededor de los dedos y deslizarlo suavemente detrás del usuario.

Luego, el extremo inferior debe posicionarse a la altura del coxis. Este punto es especialmente importante, ya que una colocación demasiado alta puede provocar deslizamientos durante la elevación. Cuando el paciente puede inclinarse levemente hacia adelante —o ser asistido para hacerlo— la colocación suele resultar mucho más sencilla y precisa.

Los soportes inferiores del arnés pueden colocarse de distintas maneras según las necesidades de cada persona.

persona con arnés cruzado entre las piernas posición más estable

La configuración más habitual consiste en cruzar los soportes de piernas antes de engancharlos a la percha del elevapaciente. Este método suele brindar una mayor sensación de estabilidad y ayuda a reducir el riesgo de apertura involuntaria de las piernas durante el traslado.

En algunos casos, los soportes pueden colocarse sin entrecruzarse, simplemente solapados debajo de ambos muslos. Esta alternativa puede resultar útil, por ejemplo, en pacientes amputados o en personas con determinadas sensibilidades o limitaciones articulares. Sin embargo, requiere una evaluación cuidadosa de la postura, ya que una posición demasiado reclinada puede generar incomodidad o disminuir la estabilidad.

persona con arnés con cintas en U que junta las piernas
persona con arnés colocado con soporte independiente

También existe la posibilidad de enganchar cada soporte de pierna de forma independiente. Esta configuración puede utilizarse en situaciones específicas, como pacientes con sensibilidad genital importante, aunque debe tenerse presente que puede aumentar el riesgo de deslizamiento si no se realiza correctamente.


Errores frecuentes

arnés muy pequeño para esa persona


Cuando el arneses es demasiado pequeño puede generar presión excesiva en la zona de la ingle, acercar demasiado la percha al rostro y disminuir el soporte de espalda, produciendo incomodidad durante la transferencia.

arnés mal colocado la persona se escurre por el arnés


Uno de los errores más comunes ocurre cuando el arnés queda demasiado alto o no rodea correctamente la pelvis. En estas situaciones, las nalgas pueden deslizarse hacia afuera y el paciente pierde estabilidad durante la elevación. Esto también puede suceder cuando se utiliza un talle demasiado grande.

La colocación de los soportes de piernas también requiere atención. Las bandas deben quedar bien extendidas, sin arrugas y correctamente posicionadas debajo de los muslos. Una colocación incorrecta puede generar puntos de presión o molestias durante el traslado.

Antes de iniciar cualquier elevación, siempre es recomendable realizar una pequeña prueba elevando apenas al paciente para verificar que el arnés esté correctamente colocado y que la postura sea estable y confortable.


Nota: Imágenes extraídas de https://www.hillrom.co.uk/content/dam/hillrom-aem/emea/en/marketing/products/liko-universalsling/documents/7ES161110%20Rev%2012%20-%20UniversalSling%2C%20Mod%20000.pdf